Cerca del ambulatorio de Las Arenas y la Calle Mayor se encuentra la pequeña Ermita de Santa Ana. Esta fue fundada en 1864 por Francisca Labrocha, viuda de Máximo Aguirre y hoy en día es uno de los ejemplos más antiguos de arquitectura neogótica en Bizkaia.

Rodeada de árboles y jardines, la Ermita de Santa Ana es testigo de los juegos y risas de los más pequeños, que disfrutan todas las tardes en los columpios de la propia plaza. Pese a su pequeño tamaño, la Ermita de Santa Ana es preciosa y actualmente se emplea para celebrar bodas, ¡no hay lugar más especial que ese!

Si estás pensando en dar el «sí, quiero» o si simplemente te apetece sacar una preciosa foto te animamos a que te pases por Santa Ana, ¡te retamos a que consigas una fotografía cualquier día por la tarde sin niños jugando por medio!